Monte Plata

Partimos hacia Monte Plata y deslumbradas por el hermoso verdor de sus paisajes, observamos como muy acertadamente hace honor al título que le han dado: “La provincia esmeralda”. A velocidad media avanzamos en busca de los diversos manjares que hemos de encontrar en esta tierra de hacendados ganaderos. Llegamos avanzada la tarde, cuando el sol casi se pone y la noche todavía no llega. En el parque se pasean dos o tres transeúntes; con ansias caminamos pueblo arriba y pueblo abajo sin encontrar rastros de plato alguno. Con gran curiosidad preguntamos por las diferentes preparaciones que anhelábamos encontrar, cuando Carlos el “motoconchista” sonríe ante nuestra pregunta y nos dice: “Pero e de noche que eto’coge vida, espere ma’ tardecito y vaya frente al supermercado Súper Pérez y pregunte por Dona Micaela”. Ante esta respuesta decidimos emprender camino hacia el Cacique, al cual llaman “la mata’de lo’dulce” y además le acreditan la mejor longaniza de la zona. A medio camino, nos detuvimos donde Doña Daysi, quien nos asegura prepara la morcilla favorita de Monte Plata. Tiene 30 años vendiendo longaniza, morcilla, mondongo, pollo y todo tipo de guarniciones fritas y hervidas: batata, ñame, yuca, guineitos, yaniqueque, tostones, etc. No probamos la morcilla, ahora, lo que si podemos asegurar es que allí degustamos el mejor yaniqueque que nos hemos comido! Llegando al Cacique por la calle principal de un lado hasta el otro se alternan los puestos de venta de dulces, en los mismos hay gran variedad: leche con coco, leche cortada, naranja, Piña con leche, batata con leche, entre otros. Además de la gran variedad de dulces encontramos la famosa longaniza al borde de esta misma carretera, en el puesto de la Sra. Aida, quien a sus 59 años comanda el negocio familiar donde se puede adquirir también tocino de cerdo, chicharrón, pollo, espaguetis con salsa de tomate y una gran variedad de guarniciones.

Llegada la noche y devuelta en el pueblo comprendimos que realmente e’ de noche que coge vida, si! En la calle San Antonio, frente al Súper Pérez está ya lista para la venta Doña Micaela, quien nos informa que no tiene hora fija para iniciar la venta, pero esta solo hasta las 12 de la media noche. Si estuvimos una hora entrevistándole, fue una hora en que no paraban de llegar clientes en busca de un suculento plato para saciar los pedidos de sus entrañas, la mayoría llegaba a pie, otros pasaban en jipeta, bajaban sus cristales y soltaban el grito desde el otro lado de la calle: “Tiene tripita???” En las mesas de Doña Micaela pueden encontrar pollo frito, patas de pollo fritas, tocino de cerdo, catibias de pollo, bollitos de yuca, yuca hervida, batata, tostones, entre otros. Dos o tres calles más allá, se encuentra “El famoso Pachi”, el Sr. Francis Peguero, quien tiene en su puesto tocino de pollo, tocino de cerdo, pechurrinas, costillitas, entresijo, pipián (hígado, corazón, bofe) acompañados de tostones, guineitos, rulos, batata, entre otros. Este puesto cuenta con un horario más extendido, llegando hasta las 3:00 am. Con curiosidad preguntamos porque no se consume carne de res, siendo un pueblo ganadero, y este nos respondió: “Todo el que mata una vaca, es por algo, nadie mata una vaca que está buena.” Saliendo nuevamente al parque en la esquina de la 27 de febrero, encontramos el chimi “Autentico sabor el flape” a cargo de Leonicia Nataly Concepción, de 25 años, quien con mucha destreza preparó para nosotros un delicioso chimi, mientras alegre a la vez nos contaba su historia. Luego de un día de exploración bastante agitado, un merecido descanso para prepararnos para la próxima aventura, la caza de las jaibas de Boyá.