Samaná

Partimos rumbo a Santa Bárbara de Samaná, tomando la carretera Juan Pablo II. Casi al inicio de la misma, luego del primer peaje, encontramos a mano derecha el Gran parador Miramar, con grandes parrillas sobre estructuras de barro, donde se cuecen diversos tipos de carne [Res, cerdo, pollo, guinea, chivo, entre otros], así como también algunos mariscos y guarniciones para las mismas, siendo las más comunes el moro de guandules, arroz con habichuelas, tostones, plátanos maduros fritos, yuca hervida o frita entre otros. En el trayecto observamos algunas plantaciones a pequeña escala de productos agrícolas, a mitad de camino están las grandes plantaciones de palmas africanas de las cuales se obtiene el aceite, ganado vacuno y ya casi al final de la misma, las siembras de arroz. Encontramos tres paradores comerciales y unos dos o tres colmados. Al llegar al pueblo de Samaná, nuestra primera parada fue en el mercado, donde se aprecia todo el colorido y la bondad de los productos de nuestra tierra, así como la calidez de nuestra gente. Pudimos observar un sin número de pequeños restaurantes y puestos de expendio de comida y aunque en su mayoría predominaban los pescados y mariscos, contaban también con un menú internacional y muchos platos “criollos”. Tomamos la carretera que se dirige hacia las Galeras y justo en la entrada que va hacia la mina de mármol encontramos a Doña Angelina, quien prepara y tiene para la venta desde hace más de 20 años los panes de coco, también conocidos como “Yaniqueque” o “Yoniqueque”. Muchas personas vienen desde Los Cacaos, de Sánchez y de las Galeras para adquirir los mismos. Muy amablemente nos contó su historia y preparó para nosotros, la receta que aprendió de su madre y ésta a la vez de la suya.

Continuamos nuestro trayecto, ahora rumbo a Playa Rincón, para tomar allí nuestro almuerzo, Durante el mismo observamos a la distancia algunos cocoteros y a ambos lados del trillo final, encontramos plantaciones de yautía. Al llegar ya a la playa, completamente de frente se puede apreciar en un ángulo de 180 grados, de lado a lado, un hermosísimo paisaje que deja atónito a cualquiera. Haciendo una izquierda y llegando a lo que denominamos como el inicio de la misma, encontramos un pequeño rio que desemboca al mar y un conjunto de puestos donde se podía disfrutar de la pesca del día. Diversos pescados, langostas a la parrilla, camarones, cangrejo, pulpo a la vinagreta entre otros, no obstante para las personas que no pueden consumir mariscos, tenían la opción de pollo frito o la parrilla, todo acompañado de la guarnición de su elección: moro de guandules, tostones, batata frita, entre otros. Saliendo de allí buscamos la Ruta del Jengibre, Nos fue mostrada la planta de procesamiento donde obtuvimos cerveza de jengibre, licor, jengibre en trozos pequeños y extracto de jengibre. De vuelta a la carretera encontramos a Papo Hernández, quien se dedica a vender artesanías, y nos comento sobre la elaboración del delicioso Pan de Yautía, que prepara su madre, la misma no estaba presente, así pues continuamos, quedando al pendiente para una próxima visita.